La geotermia como renovable
La energía geotérmica es aquella fuente de calor que proviene del interior de la tierra, transmitida por conducción térmica hasta la superficie, convirtiéndose así en un recurso renovable y una fuente de energía de alta disponibilidad; el estudio e investigación de las técnicas más adecuadas para la explotación, evaluación y aprovechamiento de este tipo de energía se conoce como geotermia.
Dentro de esta disciplina, el calor se obtiene principalmente de dos áreas: la hidrotérmica, que contiene agua a alta presión y a alta temperatura bajo la corteza terrestre, y sistemas de roca caliente, formados por capas de roca impermeable que recubren un foco calorífico; para aprovechar éste, se perfora la tierra hasta alcanzarlo, se inyecta agua fría y luego se utiliza una vez que el foco de calor ha conseguido que alcance la temperatura adecuada. 
Actualmente, los sistemas hidrotérmicos son los más utilizados para producir energía de este tipo, especialmente electricidad. Se trata de una forma de energía renovable limpia y segura, la cual se forma principalmente por la actividad volcánica o por el choque de dos placas tectónicas. Asimismo, deben existir formaciones geológicas permeables, y también estructuras geológicas sobre el yacimiento, a modo de sello, para que el calor se contenga dentro del mismo, como en una caja fuerte. De igual forma, otra condición para que se de la reserva de calor hidrotérmica es que exista una fuente hídrica (es decir, de agua) en las proximidades del yacimiento para que se asegure el carácter renovable del mismo.
Ciertamente, la energía geotérmica se viene utilizando desde hace tiempo, siendo las aplicaciones medicinales y turísticas su forma de aprovechamiento más antigua. En la actualidad, su uso como fuente de energía para el hogar incluye su aplicación para calefacción de las viviendas y electricidad, así como en otras áreas como agricultura, piscifactorías y uso industrial. Todavía no es un sector que esté muy explotado porque las investigaciones son escasas y los inversores energéticos no quieren arriesgarse, pero se prevén ayudas y subvenciones del gobierno que contribuyan a la disminución de los costos de conversión de la energía geotérmica en eléctrica. Además, desde principios de esta década ya existe legislación sobre la energía geotérmica, donde se establece un marco reglamentario claro y estable para la investigación, desarrollo y explotación de la misma.
Entre las ventajas con las que cuenta la utilización de la energía geotérmica, se encuentra el hecho de que se evitaría tener que recurrir a la dependencia de cualquier fuente proveniente del exterior; además, los residuos que se emiten son mínimos y provocan mucho menor impacto medioambiental que las energías tradicionales como el carbón o el petróleo. Sin embargo, su extracción también tiene inconvenientes, como la emisión en ocasiones de ácido sulfhídrico, que si sale en grandes cantidades no es detectable mediante el olor y puede ser letal. Asimismo, este tipo de energía no se puede transportar y está disponible sólo en determinados lugares. Es por ello que la inversión que se necesita para explotarla es mayor, porque a diferencia de la solar o la eólica, la energía geotérmica necesita estudios previos para averiguar sus localizaciones.
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